Tuesday, January 16, 2018
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La Membresía

¿POR QUE DEBO SER MIEMBRO DE UNA IGLESIA?

Introduccion

            En el corazón de Dios siempre ha estado que la iglesia o su pueblo sea el centro de la sociedad. Pero desde el deseo de Israel de tener un rey como las demás sociedades, la iglesia, con algunas excepciones, ha perdido su fuerza como centro de la civilización. Hoy en día, el hombre ve su papel en la iglesia como algo privado y no público, como algo social de esfuerzo común para el bien de toda la comunidad. En lugar de liderar la sociedad, la iglesia ha adoptado ideologías y culturas de esta.

Como consecuencia muchos hermanos no ven la urgencia de adquirir responsabilidades en la iglesia para influenciar su cultura y vecindad. Entonces, si las responsabilidades no son personales, no se ve la necesidad de participar como miembro de una iglesia, y si es un miembro el pensamiento es que la iglesia está para suplir las necesidades personales y no que ese miembro deba realizar un ministerio en la iglesia, de servicio a los demás.

            No se ve a la membrecía como algo esencial sino como algo opcional sin consecuencias. ¡No es así! La falta de miembros comprometidos en una iglesia no sólo tiene un impacto negativo sobre la cultura y la sociedad, sino que también tiene un impacto eterno en la vida de cada uno y en las de los que nos rodean.

            El anhelo de estas páginas es estimularle a pensar en su responsabilidad y compromiso con la iglesia, y ver el ministerio potencial que cada uno tiene dentro de la misma.

            El pensamiento de no ver necesaria la membrecía en una iglesia local podría venir, en parte, de que para “ser salvo” o “ir al cielo” no basta con ser miembro de una iglesia local. Es verdad, pero aunque no es un requisito para ser salvo, es una consecuencia natural de la salvación. Hemos sido salvos para buenas obras, para la transformación y la obediencia, esta última lleva a las personas a pertenecer a una iglesia en una forma definida y formal.

            Hoy en día se requiere de membrecía en todos lados: clubes de padres de familia, clubes sociales, alquileres de videos, aun se compra membrecía en ciertos súper centros. Fácilmente nos afiliamos a un montón de entidades, pero cuando nos referimos a la iglesia hay un rechazo a ser miembro; hay movimientos dentro del mundo “evangélico” que enseñan a no ser miembro de una iglesia aduciendo que ser parte de la Iglesia Universal es suficiente.

            La “iglesia” fue un misterio revelado en el Nuevo Testamento donde el término aparece ciento diez veces de las cuales noventa y tres están referidas al concepto de iglesia local. Aunque las restantes se refieran a la Iglesia Universal, no se pueden desligar del concepto de iglesia local; en el Nuevo Testamento no cabe la idea de un cristiano sin participación en una iglesia local.

            Si la iglesia local es una de las instituciones fundamentales establecidas por Dios para la sociedad, entonces será un área que Satanás tratará de derribar. Pero el Maligno no tiene que hacer un ataque directo a la iglesia. Él puede persuadir a los creyentes que su participación en la misma no es de mayor importancia.

                                                                        Agradezco a Wayne Mack por su libro

To Be or Not To Be a Church Member, That is the Question”

Muchas de estas ideas proceden del mismo.

Randy Weets


DIEZ RAZONES PARA SER

MIEMBRO DE UNA IGLESIA LOCAL

1º Razón: SE ENCUENTRA EN LA BIBLIA

            La Palabra de Dios nos indica que se debe ser miembros, debemos tomarlo en serio y formar parte de una iglesia que predica y expone la Palabra.

            Varios libros en el Nuevo Testamento son cartas escritas a iglesias locales pensando en los miembros de estas iglesias. Vemos a los autores respondiendo a preguntas, resolviendo conflictos, animándolos y exhortándolos. Si no hubiese membrecías con estructuras todos estos textos no tendrían sentido, perdiendo así el objeto por el cual fueron escritos. Un ejemplo es 1ª Corintios 5:13 “…quitad pues, a ese perverso de entre vosotros….” No se puede “quitar” a alguien que no haya pertenecido primero a una iglesia. Hay una gran diferencia entre los recién llegados con sus problemas; están conociendo a Dios y sus vidas están comenzando a ser transformadas, como la mujer samaritana, y las personas se identifican con una iglesia y son parte del testimonio de la misma.

            Gran parte de la encrucijada en la que se encuentran muchos para no ser miembros de una iglesia es porque hay muchas áreas de sus vidas de las cuales tienen que arrepentirse y no tiene la disposición de obedecer a la Palabra de Dios.

            1ª Timoteo 1:18-20 dice, “…que se entregue a Satanás para que aprenda a no blasfemar….” Hay dos lugares: la iglesia y el dominio de Satanás; no hay término medio. Si está en la iglesia no se puede seguir con las cosas del mundo. Ese era el estilo de los fariseos, a los cuales Cristo desafió repetidas veces a arrepentirse y marcó que aun siendo religiosos, su padre era el Diablo (Juan 8:44). La membrecía no es un asunto de religión, es una determinación de cada corazón a hacer lo que Dios quiere aunque cueste.

            Cuando se insiste en vivir aislado y actuar en forma independiente, camina en terreno sumamente delicado y peligroso. La Biblia marca la autoridad de Dios y que la iglesia está sujeta a la autoridad de Cristo (2ª Corintios 4:4-6; Efesio 2:2; 1ª Juan 5:19). Hay dos reinos de los cuales tenemos que elegir uno, porque es imposible andar en los dos.

            Como en los tiempos de Jesús y los apóstoles, el mundo tolera cada vez menos a un piadoso genuino en su medio. ¿Por qué será que en la iglesia hay mucha tolerancia para con las personas que no definen su disposición y determinación a caminar con Dios sea el costo que fuera?

2º Razón: ES UN MANDATO BIBLICO

            Hay cincuenta y ocho mandamientos de “uno a otro,” -- no sugerencias. Son órdenes para trabajar en la vida de otras personas. El no obedecer cualquiera de los mandamientos que se encuentran en las Escrituras es pecado. Si la membrecía de una iglesia es ambigua, o no sabemos quién se identifica formalmente con ella, es muy difícil saber cómo comprometer y hacer cumplir a los que no están comprometidos. Los mandamientos en su mayoría están escritos a una iglesia local y están en tiempo presente, lo que quiere decir que continuamente y constantemente se deben poner en práctica.

            Para cumplir con los mandamientos se tiene que especificar en qué se va a estar involucrado dando recursos y tiempo. Es imposible cumplir con el mandato de “uno al otro” con todo el mundo. Gálatas 6:10 dice, “Así que según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, especialmente a los de la familia de la fe.”

            Según la orden bíblica se tiene que elegir obrar en las vidas de otros, muchos de estos mandamientos se encuentran en las cartas y epístolas dirigidas a las iglesias locales para las cuales fueron escritas, pero son definitivamente aplicables en la actualidad. Un creyente que no está comprometido con su iglesia local, y se reúne esporádicamente con un grupo de creyentes, no puede completar estos mandamientos.

            Como su nombre lo indica, los grupos para-eclesiásticos, están al lado de la iglesia para servirla y suplir algunas necesidades que tenga. Su servicio es de gran bendición y son muy importantes para su desarrollo. Algunos ejemplos de ellos son las escuelas, radios, librerías, campamentos, sedes de misiones, orfanatos y otros. Aunque son una gran ayuda para la iglesia, no podemos confundirnos, no son la iglesia. Dios instituyó la iglesia sobre la base de su Palabra, la obra de Cristo y la familia. Él está llevando a la iglesia a su destino, el matrimonio con Cristo. La formación de este cuerpo es por medio de la iglesia local, a través de la cual Dios obra y presenta un testimonio radical al mundo perdido.

            La iglesia es un grupo de personas creyentes que se reúnen constantemente para la predicación de la Palabra de Dios, sometiéndose al liderazgo bíblico de los ancianos, quienes llevan el orden sujetándose a la disciplina de la Palabra, procuran ayudarse mutuamente “uno al otro” buscando siempre reconciliar a otros con Dios, y estar en paz con todos. Cuando se reúnen celebran las ordenanzas dejadas en las Escrituras: el Bautismo y la Santa Cena. Normalmente, las organizaciones para-eclesiásticas no llevan a cabo estas facetas de la iglesia. En el caso de llevarse a cabo estos requisitos, el grupo sería considerado una iglesia y no un ministerio para-eclesiástico.

            Hay consuelo en saber que lo que Dios anhela de las vidas y la profundidad del ministerio que pueden realizar “unos a otros,” se cumple dentro del contexto del laboratorio que Dios ha dado: la familia. Aunque hoy en día la definición dada por la sociedad es opuesta a la de la Palabra de Dios, sería ilógico pensar que la familia no tiene miembros, de igual manera la iglesia local.

3º Razón: SE DEBE SUJECION A LOS LIDERES   

            Dios requiere de los creyentes sumisión, interacción y responsabilidad para someterse a los líderes que Él ha puesto. Es difícil sujetarse a los pastores y ancianos sin pertenecer a una iglesia.

            Hebreos 13:7 y 17 dice, “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios: considerad cual haya sido el resultado de su conducto e imitad su fe.” “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras alamas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, sin quejarse, porque esto no es provechoso.

            Las preguntas son:

  • ¿Cómo puede alguien obedecer a un Pastor si nunca ha determinado que sea su Pastor?
  • ¿Por cuales almas velan si no saben con seguridad de quienes son responsables?
  • ¿Cómo pueden velar con alegría por personas que ni siquiera tienen el ánimo de congregarse con frecuencia y participan solo “cuando no hay nada más que hacer y el ánimo es ir a observar como un espectador”?
  • Mirando el verse siete, ¿Cómo puede alguien imitar la fe de un pastor con el que no tiene contacto ni un ambiente para observarlo?

Vemos en estos versículos que los líderes tienen específicamente la responsabilidad de dirigir y pastorear personas. La única forma de lograrlo es por medio de una membrecía formal en una iglesia local, ya que los pastores no pastorean la iglesia universal, sino una local.

Varios textos hablan de liderazgo: 1ª Timoteo 5:17; Gálatas 6:6; 1ª Tesalonicenses 5:13. Siempre que haya líderes debe haber también seguidores. No se puede desarrollar la obra de Dios si no están los que se someten, siguen y colabora en una forma positiva y enérgica. Un liderazgo excelente requiere seguidores excelentes. Las razones para la membrecía son bíblicas. La Biblia manda a servir “unos a otros” y someterse al liderazgo bíblico.

           

4º Razón: ACLARAR QUIENES SON CREYENTES

            Alguno podría reaccionar fuertemente ya que se observó anteriormente que no tiene que ser miembro de una iglesia para ser salvo, y es cierto, pero, por otro lado, son los incrédulos los que no tienen ánimo de ser miembros de una iglesia que predica y practica la Palabra de Dios. Cuando no se entiende es porque no tiene el Espíritu Santo en la vida. Debe ser un privilegio identificarse con quien ha salvado, transformado, y dado propósito a tu vida.

            Hechos 2:41-47 dice “…los que habían creído estaba juntos…,” “…perseveraban unánimes…,” “…tenían favor con el pueblo…,” (marca una diferencia entre creyente e incrédulo). “…Y se añadieron aquel día…” ¿A qué se añadieron si no hubo membrecía? “…Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Esto es una clara distinción entre la sociedad en general y la iglesia que Dios mismo estuvo formando.

            1ª Corintios 14:23 dice que TODA la iglesia se reunía en un solo lugar…esto implica que hubo manera de saber quién pertenecía y quien no a la iglesia.

5º Razón: PARA QUE HAYA ORDEN

            1ª Corintios 14:40 dice, “…hágase todo decentemente y con orden.” La membrecía es necesaria para que no se cree un caos o desorden en la iglesia.

            Imagínese que a su casa llegue, sin aviso, un montón de gente para cenar cuando tiene solamente cierta cantidad de comida preparada. O si una noche llegan para dormir una cantidad de personas mayor a la casa en las pocas camas que tiene. Semejante es la iglesia local. Si diez son miembros y llevan la carga de la iglesia, pero tienen que responsabilizarse por muchos más, esto crea una carga innecesaria y la situación se complica.

            No se puede pastorear si no sabes quienes son las ovejas. La Palabra de Dios requiere que conozcamos nuestras ovejas y como el ejemplo de Cristo, “…cada una por su nombre.”

            En las Escrituras la iglesia es identificada de muchas maneras: como un cuerpo, como una familia, como una casa, como una armada, como un reino. Para el funcionamiento de cualquiera de estos organismos o instituciones tenemos que tener una organización. Sin ella, o sin miembros el cuerpo no avanza; sin soldados una armada no pelea. Todo conjunto de personas unidas con un fin, necesita de estructura, disciplina, visión proyección, organización; la iglesia también la necesita. Sin no la hay, la iglesia no va a avanzar en lo que Dios decreta que se haga: evangelizar y discipular. No habrá ambiente para apelar al corazón de los perdidos para que ven algo abundante y diferente.

            Satanás es el autor de confusión y Dios es el autor de paz. 1ª Corintios 14:33 dice que el mundo necesita ver esa paz en la vida de cada individuo y familia de creyentes, y como en el contexto del versículo, en cada iglesia local para dar un claro testimonio de nuestro Dios de Paz.

           

6º Razón: DAR TESTIMONIO PÚBLICO

            Muchas veces luchamos por nuestra independencia. Lucifer buscó su independencia y eso provocó su caída y la de sus ángeles. Solemos pensar que nuestras vidas son privadas y nadie tiene que saber lo que hago porque es un asunto personal, pero todas nuestras acciones afectan a otros. He escuchado a personas decir: “No necesito de la iglesia porque yo oro y leo mi Biblia.” No solamente necesitamos de la iglesia, sino que también la iglesia nos necesita. No queremos tener conflictos, pero es imposible que seamos una isla. Otros han dicho que la iglesia está llena de hipócritas. Eso puede ser cierto, sin embargo, es por medio de la iglesia que Dios obra en nuestras vidas. Si no queremos el lio que viene por congregarnos con gente, como esperamos que Dios utilice otra manera de trabajar en nuestras vidas cuando Dios ha elegido a la iglesia.

            A veces queremos ser agentes secretos por lo que implica interrelacionarnos con personas. Sin embargo, Cristo ha dicho, “Y cualquiera que me niegue delante de los hombres yo también lo negare delante de mi Padre” (Mateo 10:33). Ser miembro de una iglesia local es un testimonio al mundo de que querremos identificarnos con Cristo y con Su cuerpo. La membrecía nos identifica y define el lugar donde queremos estar.

            Imaginemos a un huérfano al que una familia recibe en su casa, atiende todas sus necesidades, tanto física como emocionales, amándole, orientándole, cuidándole, y llega el momento en que la familia ofrece hacerle un miembro más de ella, con todos los derechos y privilegios—pero el huérfano rechaza el ofrecimiento. Definitivamente dejaría preguntas en el corazón de todos. ¿Cuál sería el problema por el cual este huérfano no querría ser miembro de esta familia? Esto provocaría el pensamiento de que algo sucede con esa familia. Sin querer se deja un testimonio negativo, no se sabe que es, pero por algo el huérfano no quiere permanecer con ellos. De la misma manera, un creyente que se rehúsa a formalizar su relación con una iglesia que predica y vive las Escrituras, sin desearlo, deja un mal testimonio público de la misma.

           

7º Razón: LA RESPONSABILIDAD DEL MINISTERIO

            Hay responsabilidades bíblicas de ministerio para cada uno de los hijos de Dios. El ministerio no es una posición, es lo que Dios hace en la vida de las persona y el eterno. Dios usa personas para ministrar Su Palabra a otras.

            Los requisitos para los ancianos, obispos, pastores y diáconos no son solo para ellos. Son para todos los creyentes. La obra de Dios es la responsabilidad de todos, no de un poco de líderes o pastores. La gran comisión es para todos. Los dones para ministrar a las vidas de otros son para toda la iglesia. El fruto del Espíritu Santo es para todos los que forman parte de la iglesia y es para que se manifieste allí.

            En resumen, ministerio es una responsabilidad para todos. Es imposible que una sola persona llene las necesidades de todos, aunque tuviera un súper pastor o anciano. Es la responsabilidad de toda la iglesia.

           

8º Razón: SERVIR A DIOS

            Una de las cosas más lindas que hay en la vida es saber que Dios te está usando. Es el privilegio más grande que vamos a tener de este lado de la eternidad. Dios toma nuestras vidas destrozadas, nos salva, nos limpia, nos orienta, nos perdona, nos levanta cuando fallamos, nos vuelva a encaminar y al final nos premia y nos aplaude.

            ¡Qué gran privilegio es poder invertir en la eternidad!, donde no se corrompe ni se hurta, donde Dios recompensa cien veces todo lo que hemos dado, donde todo se traduce en mil por ciento de interés. Parte de la inocencia de la personas en no tomar la membrecía de una iglesia formalmente, es porque no se dan cuenta del gran privilegio que es servir al Señor.

            Siendo que es un privilegio ser parte del liderazgo de la iglesia, sería lo más lógico dar los privilegios a los que se identifican con ella, a los que son fieles y obedientes y apoyan toda la proyección de la iglesia. Si la iglesia no es el lugar al cual se quiere pertenecer como miembro, entonces “¿por qué querría servir allí?”

           

9º Razón: RENDIR CUENTAS

            Es muy difícil ser transparente porque eso afecta nuestro orgullo. Por eso, este punto nos cuesta a todos aun si somos miembros. Nadie debe querer ser orgulloso, porque es una ofensa a Dios. “…El resiste a los soberbios…” Sin embargo, muchas vidas han naufragado porque nadie les confrontó y no tuvieron con quien rendir cuentas.

            La iglesia es una familia extendida y las cargas son responsabilidad de “unos a otros.” Este es un tema muy importante en el crecimiento espiritual de los creyentes. Proverbios 27:17 dice “El hierro con hierro se afila, y el hombre con el rostro de su amigo.” Los versos 5 y 6 del mismo capítulo dicen “Mejor es la reprensión manifiesta que el amor oculto. Leales son las heridas del que ama, pero falso los besos del que aborrece.” Este concepto se repite muchas veces, y la iglesia, como familia, provee el ambiente adecuado para que este ministerio se lleve a cabo (Salmos 141:5; Proverbios 9:8-9). Nuestras vidas son públicas y no privadas. Aunque podemos pasar esta vida sin rendir cuentas a nadie, menos a Dios, es seguro que en la eternidad se revelará. El consejo es mejor interactuar con personas que, aunque falibles, nos aman.

            ¿Puede imaginar una sociedad sin nadie a quien rendir cuentas? No habría nadie responsable, no existiría la policía, padres, maestros, jueces. Sería una entrega a las pasiones con que luchan nuestros miembros, y las consecuencias serían caos y desastre. Si no existe nadie a quien rendir cuentas, la entrega a nuestro egoísmo es casi seguro.

            Proverbios 18:1 dice, “Su propio deseo busca el que se aparta….” Muchas veces pensamos que no queremos que nadie se meta en nuestras vidas, pero la realidad de esto sería una vida desastrosa. Necesitamos otras personas a quien podamos rendir nuestras cuentas y también ser nosotros personas confiables para otros para que mutuamente crezcamos en el amor de Cristo.

           

10º Razón: DECIDIR TIEMPO Y RECURSOS

            Cada día hay más responsabilidades y oportunidades que ocupan nuestro tiempo y recursos. Debemos tomar decisiones sobre ellos. No podemos ofrendar a cada oportunidad que se presente, ni dar tiempo a todas las posibilidades. Es necesario tomar decisiones y priorizar para tener una buena mayordomía sobre cada cosa que Dios nos ha concedido.

            Como Pastor he recibido muchas personas que asisten a nuestra congregación a pedir un consejo o una entrevista para tratar de solucionar algún problema que los aqueja. Sé que tengo que medir mi tiempo y lamentablemente, muchas veces no tomo estas entrevistas porque tengo la prioridad con los miembros de la iglesia y las responsabilidades en las que Dios me ha colocado.

            Es de vital importancia conocer nuestras necesidades y responsabilidades como miembros de una iglesia que predica la Palabra de Dios y la vive. Congregarnos sin ser miembros es semejante a uno que pide un “lift” o un bote con la única expectativa y exigencia de llegar a destino, sin preocuparse por todo lo que implica tener un carro: la letra, gasolina, seguros, reparaciones, mantenimiento, etc. Hoy en día hay un gran éxodo en las iglesias y algunas de las razones del mismo podrías ser estas.

            Medita bien en porque sería que le cuesta tanto ser miembro de una iglesia que expone la Palabra de Dios. ¿Sería porque no lo entiende como un requisito bíblico?, o ¿sería que no cree que sea su responsabilidad para cumplir con el “uno al otro?” ¿Podría ser también que le cuesta sujetarse al liderazgo de otros?, o ¿por qué no lo ve como algo público? Quizás no comprende la responsabilidad de tener un ministerio y muchas menos ve el privilegio de invertir en la eternidad.

            ¿Sería que la transparencia o rendir cuentas le asusta? Tal vez quiere gastar su tiempo y recursos en otras cosas en lugar de su iglesia.

            Por supuesto, exige mucho de nosotros el ser miembro de una iglesia como las Escrituras muestran, pero creo que además de la paz con Dios que tendrá por obedecerle, será de mucha bendición para su vida y para la vida de otros. Seguramente en la eternidad esto va a ser de mucho provecho.