Tuesday, January 16, 2018
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Nuestra Doctrina

Doctrina

Esta iglesia mantiene una doctrina Bíblica evangélica conservadora. Creemos en las convicciones, estabilidad, continuidad de la iglesia local IBA, y que los miembros deben adherirse a las siguientes doctrinas para no crear un espíritu de confusión (1 Co. 14:33) con el propósito de que todo se haga decentemente y en orden (1 Co. 14:40)

  1. Creemos que todas las escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son inspiradas por Dios, e infalibles con el propósito de afectar y desarrollar nuestra fe y practica (2 Ti. 3:16-17; He. 4:2, 12)
  2. Creemos en un solo Dios, Creador (Gen. 1:1) y gobernador (Col. 1:16) existiendo en una trinidad divina e incomprensible del Padre, El Hijo, Jesucristo y el Espíritu Santo (1 Jn. 5:8).
  3. Creemos que nuestros primeros padres fueron creados a la imagen de Dios: perfectos y sin pecado. Luego eligieron pecar, condenando a toda la raza humana en el pecado, obteniendo como consecuencia la muerte eterna o separación de Dios, causando nuestra necesidad de redención a través del Salvador (Ro. 5:8,12,18; 3:23, 6:23, 5:12, 1 Co. 15:22).
  4. Creemos en la encarnación del hijo de Dios, segunda persona de la trinidad. Siendo Dios tomó la forma … como una unión hipostática de Jesucristo y que, a través de su muerte, derramando su sangre, y a través de su resurrección, Dios nos extendió una redención para perdón de nuestros pecados, y la salvación se obtiene solamente a través de Jesucristo, por gracia, por fe (1 Co. 15:13-21; Hch. 4:12; Ef. 2:8-9).
  5. Creemos que Dios nos asegura nuestra salvación (1 Jn. 5:12-13; Jn. 10:28-29).
  6. Creemos que la iglesia reside en cada individuo (1 Co. 6:19), no en un edificio; y que la iglesia de Cristo consiste de todo creyente verdadero, sin discriminación de raza, color, o aun denominación eclesiástica (1 Co. 12:13). Sin embargo, creemos que cada creyente se debe congregar fielmente en una asamblea de creyentes que enseñan la Palabra de Dios (He. 10:25; 1 Ti. 3:15).
  7. Creemos que el Espíritu Santo es Dios (Hch. 5:3-4) y mora en cada creyente (Ro. 8:9; Jn. 14:26; Gal. 5:16); que Él nos convence de nuestro pecado (Jn. 16:8-11); que Él regenera pecadores (Tit. 3:5); que Él nos bautiza en el cuerpo de Cristo (1 Co. 12:12-14). Es el Sello por quien el Padre sella a cada creyente hacia el día de redención (Ef. 1:13-14); que Él es el maestro que ilumina cada corazón a medida que estudiamos la Palabra de Dios (Ro. 12:2; 1 Co. 2:9-12); que el Espíritu nos llena (Ef. 5:18; Hch. 4:31); a la medida que nos sometemos a Él (Ro. 8:14; Gal. 5:16, 22-23). Creemos que el Espíritu Santo da dones a cada creyente (1 Co. 12:11; Ef. 4:7; 1 Co. 12:4-6), y que debemos ejercer dones para la capacitación de cada creyente (Ef. 4:7-12).
  8. Creemos que el Espíritu Santo dio los dones de señales (profecía, sanidad, hablar en lenguas, interpretación de lenguas, apóstol) a la iglesia primitiva para establecer la autoridad de la Palabra de Dios. Cuando esta autoridad fue establecida, estos dones dejaron de ser necesarios. Así que, según las Escrituras, creemos que no son vigentes ni provechosos para hoy día, ya que no hay más revelación que la que está escrita. (1 Co. 13:8; 14:21-22; 2 Co. 12:12, He. 2:4).
  9. Creemos que cada creyente debe vivir una vida separada del mundo y apartada para Dios y Su Palabra (2 Co. 6:17-19; 2 Co. 7:1; 2 Ti. 2:15; Ro. 12:1).
  10. Creemos en el cielo para los creyentes (Jn. 14:1-6; Lc. 16:22-23).
  11. Creemos en el infierno para cada uno que no es limpiado de sus pecados aceptando a Cristo como su Salvador (Lc. 16:22-23; Mt. 23:33; Ap. 20:13-15).
  12. Creemos en los ángeles, buenos y malos (Ne. 9:6; Sal. 148:2; He. 1:14).
  13. Creemos en la existencia de Satanás, un ser creado como ángel (2 Co. 11:14); él dirigió una rebelión contra Dios (Is. 14:12-17; Ez. 28:12-15); y aún sigue revelándose contra Dios y atacándonos a nosotros (1 Pe. 5:8). Creemos que Dios creo el infierno para Satanás (Mt. 25:41; Ap. 20:10).
  14. Creemos en el retorno personal de Cristo Jesús, nuestro Señor y que será antes que el reino milenial de Cristo, y aun antes que la tribulación (1 Tes. 4:13-18; Jud. 14; Tit. 2:13; Ap. 3:10; 19:11-16; 20:1-6).
  15. Creemos que cada individuo que no ha creído y recibido a Cristo como su Salvador, está separado de Dios (Ro. 3:23). Los que han creído son salvos, tienen vida eterna y una nueva naturaleza (2 Co. 5:17), pero hasta la muerte lucha con los deseos del viejo hombre. Sin embargo, siempre, siempre hay escape (Ro. 6:13; 7:23; 8:12-13; 1 Co. 10:13; Gal. 5:17-25; Ef. 4:22-24; Col. 3:10; 1 Pe. 1:14-16; 1 Jn. 3:5-9). 

 

Las Ordenanzas

En el Nuevo Testamento, Dios ha establecido dos ordenanzas para la Iglesia. Estas ordenanzas son tal cual como suenan, ordenes que practicamos como creyentes. Sin embargo, muchos creyentes solo lo toman como recomendaciones que deben cumplir, pero en realidad no las cumplen. Al contrario, son diseñadas para ser elementos vitales para adorar cooperativamente, donde todos los miembros participan. 

Son pasos básicos de obediencia y si uno no es obediente en estos pasos rudimentarios, uno puede asumir que no está viviendo una vida cristiana exitosa. Estas dos ordenanzas escriturales son el Bautismo y la Cena del Señor. 

 

El Bautismo 

La Primera ordenanza para los creyentes es que cada creyente debe ser bautizado por inmersión (Mateo 28:19-20). La salvación y bautismo están tan ligados en las escrituras no por formar parte de la salvación, sino por ser el primer paso de obediencia y es un símbolo de nuestra salvación. (Jn. 14:15; Hch. 2:38; 22:18). 

La idea de un creyente no bautizado, no se encuentra en las escrituras, (menos el ladrón en la cruz). Y el ejemplo que vemos en las escrituras es que se Bautizaron de una vez. En la iglesia Bíblica Amistad tomamos un poco más de tiempo, para que haya un proceso de discipulado, asegurando que todos los nuevos creyentes están claros en su entendimiento. 

El bautismo es por inmersión. Todos los ejemplos dados en las escrituras, incluyendo al Señor Jesucristo, fueron por inmersión. Mas la misma palabra (Bautizo) significa sumergir. También es el mejor símbolo para la muerte, entierro y resurrección de Cristo. 

 

La Santa Cena

Esta segunda ordenanza está hecha en memoria de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 11:24). Cuando celebramos la Santa Cena (comunión), es un tiempo para recordar y reflejar en el pasado, la obra de Cristo; nuestra presente condición delante de Dios y nuestro futuro cuando celebraremos, junto con Cristo (Lc. 22:16).  

Es un tiempo espiritual y de mucho calor humano. Es otra oportunidad para confesar y ser transparente delante de Dios y los hermanos. 

Es algo que debemos hacer con regularidad (Hch 2:42; 1 Cor. 11:26-36).

Aquí en la Iglesia Bíblica Amistad esperamos hasta que el creyente haya sido bautizado, para participar en la Santa Cena. Esto no es porque se encuentra un precedente en las Escrituras, sino porque la lógica nos dice que, si el nuevo creyente no ha entendido u obedecido la primera ordenanza del bautismo, es prudente esperar.